El
entrevistado para la sección “Qué fue de…” es Jesús Moya, muy pocos os sonará
su nombre, lo más probable es que a quién les más le suene sean a aquellas
personas que estaban por Vallecas en la década de los 70-80, ya que Jesús fue
toda una estrella siendo un adolescente, al igual que muchos jugadores en esta
época se convierten en futbolistas de grandes cualidades es cierto,pero son
décadas totalmente diferentes, y triunfar estando en los juveniles y ganar el
primer título a nivel nacional se podría considerar uno de los mejores trofeos
para un joven talento como lo era Moya, pero el destino hizo que el servicio
militar le separase de su gran afición, pero lo que está claro es que Jesús
Moya siempre será recordado por el Rayo Vallecano y por sus compañeros
veteranos.
Pregunta. Quizás alguno de nuestros lectores no saben muy bien quién
es Jesús Moya debido a que no muchos de nosotros hemos vivido esa época, nos
podrías contar un poco sobre ti.
Respuesta. Nací
en el Puente Vallecas en 1960 y siempre he vivido en el entorno del barrio. Me
fichó el infantil del Rayo en la temporada 74-75 y ascendí a los juveniles,
obteniendo el primer título juvenil, a nivel nacional, en la historia del club,
siendo entrenador Julián Gil Laborda en la temporada 77-78, después de ganar
2-0 al Real Zaragoza en el campo del San Andrés de Barcelona. Después jugué 2
temporadas más en el amateur a las órdenes de Felines y en la temporada 80-81
ascendí al primer equipo estando de entrenador Chato González. Lamentablemente
esa misma temporada tuve que realizar el servicio militar en Almería y aunque
el Rayo me cedió al Real Jaén, todo salió mal y finalmente no pude salir de
Almería. Perdí esa temporada y la siguiente, ya que al regresar con 21 años,
resultó imposible volver al primer equipo y en el amateur, por aquel entonces
se nos consideraba “mayores” para volver a jugar con ellos. Tampoco en aquella
época existían los representantes de jugadores y la secretaría técnica del club
no tenía medios para ocuparse de nosotros. Así que tristemente, como ha pasado
con otros muchos compañeros, ahí se acabó mi carrera y mi ilusión de haber
podido conseguir otras metas.

P. ¿Cómo era Vallecas a finales de los años 70?
R. La
Vallecas que yo recuerdo de los años 70 era entrañable. Un barrio humilde pero
castizo, salpicado de bares míticos donde se tomaba el vermut o se alternaba a
base de cortos de cerveza. Un barrio obrero orgulloso siempre de su Rayo, de su
San Silvestre y de sus fiestas de la Virgen del Carmen, con sus gigantes y
cabezudos, sus misses o su kermés en la Plaza Vieja. Un barrio donde la gente
salía a tomar el fresco en verano a las puertas de sus casas y donde todo el
mundo nos conocíamos. Sinceramente y a pesar de que antes había muy poco
dinero, se saboreaban mejor esas pequeñas cosas.
P. ¿Cómo era el sentimiento rayista en esa época?
R. Yo creo
que fue una etapa dura, porque el destierro de Vallehermoso marcó mucho. El
club siempre ha dependido de las instituciones por su economía limitada y aquel
campo no era igual. Ir al viejo Vallecas por la mañana era todo un
acontecimiento vecinal y familiar. Afortunadamente, a finales de los 70, con la
vuelta al nuevo estadio, se empezó a fraguar el comienzo de la historia más
brillante del Rayo, sobre todo por el ascenso del equipo a primera división. Se
hizo realidad el sueño de la gente humilde.
P. ¿Imaginaste en esa época un Rayo en Europa como ocurrió a
principios de la década del 2000?
R. Sinceramente
no. Ya el hecho de ascender a primera división y ganar, en esa primera
temporada, a todos los equipos grandes de la liga resultó para todos algo
inimaginable. Hay que tener en cuenta que el equipo era prácticamente el mismo
que en temporadas pasadas había estado en 2ª división y ver que esos jugadores
eran capaces de ganar a las grandes estrellas del Real Madrid, Atlético,
Barcelona o Bilbao fue algo increíble. Todo el mundo estábamos más que
satisfechos y no creo que nadie pensase en Europa. Sin menospreciar a ningún
jugador de épocas anteriores, creo que aquellos jugadores, liderados por mitos
como Felines o Potele, enseñaron a todos a creer que, desde la humildad, se
puede competir con cualquiera y ganar.
P. ¿Si tuvieras que equipararte con un jugador de la actualidad
según tu estilo de juego en tu época de jugador, con quien sería?
R. Buena
pregunta jajaja. Lo cierto es que en mi época se jugaba con otro sistema y en
mi caso, jugando de defensa central, te ocupabas del delantero centro y con eso
tenías más que suficiente. Era tu guerra particular y si conseguías que no
marcase, te ibas satisfecho. Hoy en día todos los defensas son más técnicos,
pero por su garra y su entrega, me identifico mucho con Llorente. Me parece un
jugador con un gran porvenir.
P. ¿Que hace al rayo tan especial para ti?
R. El Rayo
siempre ha estado presente en los momentos más felices de mi vida y sin duda
alguna, ha contribuido a mi educación desde que llegué con 14 años. Cuando
formas parte de un equipo de fútbol, tus entrenadores son como tus segundos
padres y te enseñan valores básicos que te acompañan después toda tú vida. En
el Rayo los tuve y muy buenos, desde Bermejo, pasando por Bernardo Martín ó Gil
Laborda y terminado en Felines, al que tengo un aprecio personal y una gran
admiración.
P. ¿Con cuál de todos los jugadores del Rayo que han vestido la
camiseta te quedarías por su profesionalidad?
R. Al
margen del propio Felines, sin duda alguna y sin que se moleste ninguno de mis
actuales compañeros de los veteranos, me quedo con Cota. Siempre ha sido un
ejemplo en activo y lo sigue siendo en la actualidad.
P. ¿Que opinión tienes del equipo de los Veteranos del Rayo
Vallecano?
R. Es
una gran familia sobre todo y para mí, un verdadero orgullo estar con ellos.
Sinceramente, hay que dar las gracias a todas las personas que hacen posible
que todos los miércoles y casi todos los fines de semana, nos podamos vestir de
corto, seguir jugando y en muchas ocasiones, participar en eventos benéficos
para ayudar a quienes más lo necesitan. Desde la directiva del club, que nos
deja las instalaciones de la Ciudad Deportiva y nos facilita el material
deportivo necesario, pasando por personas como Elías Benito, Goyo ó Óscar
Ortega que se vuelcan en la organización y terminando en toda la plantilla, con
jugadores míticos que son historia reciente del Rayo como Cota, Iván Amaya,
Pariente, Gallego, Miguel Ortiz, Michel II, Pedro Aguado, Damián, Fanti
Callejo, Valentin ó Michel I, que junto con el resto de compañeros, están
involucrados a muerte con el equipo. De verdad que sorprende ver la ilusión que
siguen teniendo estos jugadores, la humildad de todos ellos y el cariño
incondicional que siguen teniendo al Rayo.

P. ¿Confías en Paco Jémez como el salvador de un Rayo que está
luchando por su permanencia?
R. Por
supuesto. Paco Jémez es un vallecano más y para mí, sin duda alguna, el máximo
culpable del éxito que está teniendo el equipo en los últimos años. Todo el
mundo confiamos en él. No creo que fuera fácil encontrar otro entrenador que se
identifique más con Vallecas y con el Rayo. Estoy seguro que, una vez más, lo
va a conseguir.
P. ¿Ves a Paco Jémez como seleccionador?
R. Yo creo
que tiene personalidad y capacidad para poder serlo. A la gente le gusta su
estilo de juego y su valentía. Si con las dificultades que todos los años se ha
encontrado aquí, ha sido capaz de mantener al Rayo en primera, estoy seguro que
podría triunfar en la selección. Ojalá le puedan dar esa oportunidad algún día!
María Teresa
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